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Saber/Creer

Israel, Palestina, terrorismo y asesinos.

Parece que las únicas opciones que se le presentaran al observador imparcial de los acontecimientos en el conflicto entre palestinos e israelíes fuera justificar todos los actos de una u otra parte y condenar los de la contraria. Es decir, que no existe el observador imparcial, o al menos objetivo. Y yo creo que eso no es cierto.

Hace unos días una operación del ejercito israelí acabo con la vida de Rintisi, jefe de HAMAS.

Que Rantisi fuera un terrorista o un apoyo significativo de los mismos no justifica cualquier acción contra su persona. Algunos consideran que la biografía del muerto la justifica. No es la única biografía implicada, deberían ponderar la del hijo de Rintisi y la de sus guardaespaldas igualmente muertos. Y la de los civiles muertos o heridos en esa acción u otras similares.

Que Israel tiene derecho a defenderse nadie lo niega, tampoco que los palestinos tienen derecho a un territorio. Pero en ninguno de los casos hay una cláusula implícita o explícita que diga algo así como " por cualquier medio". Y el caso es que los palestinos condenan los medios por los que Israel pretende defenderse, e Israel condena los que los palestinos emplean para conseguir sus objetivos. Ambos creen que no todos los medios son legítimos, aunque los fines lo sean.

Tampoco existe una conexión automática entre decisión gubernativa y legitimidad. Los gobiernos legítimamente constituidos pueden defraudar y cometer errores. Un Estado legítimo, a este respecto, no lo es porque no cometa errores o tropelías, sino por disponer de los mecanismos que corrigen unos y depuran los otros. El gobierno israelí, legítimamente surgido de unas elecciones, ordena asesinatos selectivos como sentencia de condenas, y ni una ni la otra son fruto de órganos competentes en un estado de derecho. La Autoridad Nacional Palestina, legítimamente surgida del consenso internacional, incluido el israelí, y de la legitimidad de unos acuerdos avalados por la ONU, usa del terrorismo indiscriminado y asesino, condenando a muerte igualmente y ejecutando, sin más garantía, como en el caso de Israel, que el criterio de un gobierno.

No discuto que Rantisi fuera o no un criminal ni justifico sus acciones ni las de cualquier otro terrorista. Lo que no hago es justificar cualquier acto en función de contra quien se realice, del objetivo propuesto o de la fuente de la decisión. Lo cual afecta a israelíes y palestinos por igual.

Y nadie puede ser acusado de "progre" o de "facha" si lo que ataca o defiende no es una ideología, una patria o una facción, sino una acción con argumentos éticos y jurídicos que debe ser el campo común de entendimiento. Desde ahí se debe argumentar la muerte de Rintisi.
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