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Saber/Creer

Religión en las escuelas públicas.

En el colegio no solo se enseñan conocimientos procedentes de las ciencias sociales y empíricas. Asignaturas como la educación física o gimnasia, o los idiomas, por ejemplo, han sido impartidas tradicionalmente en las escuelas.

El criterio que decide la inclusión de asignaturas de este tipo puede ser la utilidad futura, la formación integral o la salud.

La religión presenta rasgos académicos y aspectos de estudio desde la Historia, la Psicología o la Antropología, por ejemplo. Sin embargo, la religión “desde dentro”, el estudio o la formación en el dogma y la en “verdad revelada” son cuestiones muy diferentes que pertenecen sin duda a la práctica concreta de cada religión.

En una sociedad acofensional o con vocación laica la inclusión del estudio de una religión como parte de la práctica de la misma difícilmente puede proceder de iniciativas públicas o estatales. No es una disciplina académica, no afecta a la salud o el desarrollo del niño ni forma parte objetivamente de la necesaria formación humanista de las personas. Solo obedece a criterios subjetivos.

Esta es una de esas cuestiones que no se deciden por mayoría O es una disciplina académica o no lo es, o influye en el desarrollo de las personas o no lo hace.

Sin embargo pudiera plantearse la enseñanza de una religión concreta como un servicio público a una mayoría practicante de una religión en ámbitos estatales o locales que lo reclamara como tal.

Aparte de los problemas que pudiera plantear a propósito de los gastos que algo así ocasiona y los relativos a quien debe acometerlos, suele plantearse aquel de si debe formar parte del currículo estudiantil. También se cuestiona si para aquellos estudiantes que no solicitaran ese servicio de debiera imponer una asignatura alternativa.

Me parece que ambas cuestiones tienen difícil justificación desde criterios estrictamente ceñidos a esa concepción de servicio prestado. Esa categoría genera derechos, pero no obligaciones para quienes no los solicitan o no quieren utilizarlos. (Asignatura alternativa obligatoria). Si yo no uso el servicio de correos no estoy obligado a comunicarme de alguna manera alternativa, bien puedo escoger no hacerlo en absoluto.

Y que aquellos que si eligieran acogerse a ese servicio lo hicieran con consecuencias curriculares sería injusto, tanto si la utilización de ese servicio devengara en beneficios como si lo hiciera con cargas, pues la utilización de un servicio no puede generar ni lo uno ni lo otro en cuestiones ajenas al propio servicio en cuestión.

Personalmente no me opongo a que se usen las escuelas públicas para impartir religión a quienes lo solicitaran, siempre que no generaran gastos a quienes no los utilizaran ni fuera origen de beneficios o perjuicios para nadie.
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12 comentarios

bertha -

No!!! saben esa idea de poner religion en las escuela publicas en primera va contra la constitucion y otra con los padres pederastas que hay no creen que el gobierno quiera darles mas carne fresaca a los amigos XD a demas yo creo siendo alumna que debes de darnos religion mejor denos mejores materias y maestros... jajajajaj a demas como le van hacer si de religiones hablamos me faltan dedos pa contar

geymi -

mi punto de vista es que la religion no se debe de impartir en las escuelas; porq como bien sabemos la religion y la escuela son dos instituciones distintas y entonces la doctrina debe de ser impartida en el ambito familiar y en las iglesias, porq no podrian existir diversas escuelas con sus religiones porq asi las personas no se llevarian en un todo bien.

jose -

Para que te adoctrinen ya están los colegios concertados, los privados y la parroquia del barrio.

En mi opinión la religión es muy importante en nuestra historia, y desde esa perspectiva debería estudiarse: historia, arte y filosofía, no los evangelios.

El instituto al que yo iba es público y las clases de religión eran vergonzosas: la profesora creía en la sábana santa, la sangre del santo que se licua, los llantos de las estatuas y demás misterios cristianos. ¡Y nos los endilgaba como si fueran hechos irrefutables!

En realidad tuve suerte. Fue ella quien provocó que me iniciara en el escepticismo :D

Asigan -

Holbach,la Iglesia conserva privilegios-y ha perdido algunos- y pretende mantenerlos sobre la base de determinados argumentos que no incluyen la referencia a que Franco los concediese, o más bien los recuperase.Debemos refutar esos argumentos y no recurrir a explicaciones psicologistas que no pueden aplicarse, en rigor, a instituciones.

Y el Papa me libre de defender a la Iglesia.

Holbach -

Toni, esto no es una cuestión de mayorías o minorías. Según el principio democrático de aconfesionalidad estatal, la religión confesional (o catequesis) no puede formar parte del horario lectivo. Otra cosa muy distinta sería que la catequesis se impartiera en las escuelas públicas como una actividad extraescolar. Esto último sí sería compatible con la aconfesionalidad estatal, pero para la Iglesia no es suficiente, porque sigue aferrada a los privilegios heredados del franquismo.

Asigan -

Hola Toni, me alegro de verte por aqui.

No se si son correctas o no, pero la confederación de padres de alumnos católicos presentaba estadísticas que defendían la mayoría de demandantes de enseñanza doctrinal.Vete a saber, con loq ue se presta la estadística al manipuleo.

Toni M. Jover -

Hola, Asigan. Pasaba por aquí y he dicho... voy a pararme a ver si este hombre está en casa.
Nunca me lo había planteado así, pero me parece que la postura de Asigan es muy adecuada.
Efectivamente, si una mayoría suficiente lo reclama, su reclamación debería ser atendida.
Aunque me pregunto si el planteamiento no conlleva en sí una cierta ironía... me parece (corríjanme si estoy equivocado) que es bastante evidente que no hay mayoría suficiente en este país que demande dicha oferta.

Holbach -

Asigan, estoy totalmente de acuerdo con tu escrito. La religión debe formar parte de la educación obligatoria como 'historia del hecho religioso', nunca como una asignatura "confesional". Un Estado aconfesional no debe financiar asignaturas subjetivas como son las confesionales. Es de cajón.

A mí me parece que la Iglesia católica tiene un morro que se lo pisa. Siendo generosos, los niños católicos podrían recibir la propaganda católica en los locales públicos, aunque siempre 'fuera del horario lectivo'. Pero para la Iglesia esto no es suficiente...

Lo peor, como dice Gabriel, son los antidemocráticos Acuerdos firmados entre España y la Sucia Sede. Es como si un hipotético Gobierno español en manos Izquierda Unida decidiera firmar unos acuerdos internacionales con Cuba (un país igual de "democrático" que la Santa Sede) para otorgar rango de asignatura fundamental a la propaganda comunista, impartida a los escolares por profesores elegidos y despedidos a dedo por Fidel Castro o por seguidores suyos. En fin, de aurora boreal.

The Happy Butcher -

Mi buen amigo asigan, para que pudiera llevarse a cabo lo que planteas de que ...si hay un número suficiente de demanda de ese servicio, los locales escolares puedan ser usados para ello, no puedes tratarlo desde la educación pública (ya que se supone que las escuelas públicas tienen una estructura rígida, aunque las leyes y regulaciones sean flexibles ante el trabajo en las escuelas, pero el caso es que no permitirían la financiación total del servicio por parte de los usuarios), sino desde la privada, en el sentido de que debe ser algo financiado por los propios interesados. Sin embargo, como bien sabemos, la financiación de las instituciones públicas es pública, no privada... Hacer que los niños interesados pagaran (o cofinanciaran) sus clases implica meterse con la financiación y con la idea de servicio público que tienen estos.

Por otra parte, hay un debate más jorobado aún: ¿es libre el niño de recibir la clase de religión?. Si es su padre el que le está adoctrinando desde que es un bebé, pues... Y por otra parte, ¿sabe el padre lo que más le interesa al niño? ¿No cabe la posibilidad de que estuviera equivocado? ¿Tiene derecho el Estado a interferir en la educación moral que puedan darle los padres a sus hijos, ya no sólo en la religión, sino en otras asignaturas como pueden ser los idiomas, las matemáticas?

The Happy Butcher -

A mi modo de ver, la clase de religión (cualquiera, llámese católica, protestante, islámica, judía...) es un adoctrinamiento (sí influye en el futuro de la persona, no es algo aséptico o amoral) sufragado por el Estado (es decir, con mi dinero, entre otros muchos), partamos de esa base. Si hay personas que estiman que sus hijos deben recibir educación religiosa, pues bien, pero con su dinero, no con el mío.

...pudiera plantearse la enseñanza de una religión concreta como un servicio público a una mayoría practicante de una religión en ámbitos estatales o locales que lo reclamara como tal. Lo que suele pasar con estas cosas es que, sólo con que una persona se negara u opinase lo contrario a la mayoría, aplicarlo ya sería algo injusto, y siempre debería prevalecer la libertad individual. Es algo que ya comentaste bastante bien.

Asigan -

Bueno, Gabrile, yo he dicho que no estoy de acuerdo en la introducción de la religión en las escuelas, lo que digo es que no me opongo a que si hay un número suficiente de demanda de ese servicio, los locales escolares puedan ser usados para ello. Pero sin que suponga alternativa obligatoria para nadie ni que ocupe horas lectivas.

Gabriel Jaraba -

Yo sí me opongo a la enseñanza de la religión en la escuela pública porque el mismo planteamiento se basa en un escamoteo descomunal de la cuestión pertinente: no se propone enseñar religión sino adoctrinamiento en la religión Católica Romana. Y dado que España no es un país laico pues nuestra Constitución alberga un trato preferencial hacia esta confesión, el debate está viciado de origen. No es siquiera cuestión de enseñar o no cristianismo, véase como las denominaciones evangélicas son sistemáticamente marginadas del espacio público de la enseñanza en pleno debate sobre la "religión" en la escuela. Pues no se discute de religión sino de poder: del poder de una confesión religiosa que dispone de un Estado propio con capacidad de establecer acuerdos diplomáticos (concordatos) con el Reino de España y condicionar así, desde una potencia extranjera y con la colaboración de sus lobbies en nuestro país, las políticas públicas en educación. Así de simple y de grave.
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